
El nombre de este ilustre farmacéutico está grabado en la Institución como merecido homenaje de agradecimiento en su pertinaz lucha por el mejoramiento de la docencia, y firme deseo de ver a su Facultad como la primera de América Latina.
La edificación de la actual sede vino a satisfacer una de sus más caras aspiraciones.
Como Profesor, Director y Decano su gestión fue reconocida y es recordada por las numerosas generaciones que asistieron al aula universitaria en su dilatada labor educativa.
La Facultad de Farmacia ha honrado su memoria distinguiendo el auditorio con su nombre.